Uso de «dentro» y «adentro»

Dentro

1. Adverbio de lugar que significa ‘en la parte interior’. Lleva siempre un complemento con de, explícito o implícito, que expresa el lugar de referencia: «Se oye su voz rota por las dos balas que lleva dentro» (ASantos Estanquera [Esp. 1981]); «Algo se desmoronó dentro de su cabeza» (Martínez Evita [Arg. 1995]). Cuando el complemento con de está explícito, en el habla coloquial o popular americana se emplea indebidamente el adverbio adentro en lugar de dentro. Aunque dentro se usa normalmente con verbos que indican estado o situación, también se utiliza con frecuencia con verbos de movimiento y puede ir precedido de las preposiciones de, desde, hacia, hasta, para o por: «No venía de dentro de la casa, sino por la parte del jardín» (CBonald Noche [Esp. 1981]); «Suelta el perro y corre hacia dentro de la casa» (Santiago Sueño [P. Rico 1996]).

2. Puede usarse también precedido de la preposición a: «Los habitantes de la casa se volvían a dentro riñendo a la sirvienta» (Goytisolo Estela [Esp. 1984]), pero en ese caso es preferible y mayoritario hoy el empleo del adverbio simple adentro.

3. Por su condición de adverbio, no se considera correcto su uso con posesivos: dentro mío, dentro suyo, etc. (debe decirse dentro de mí, dentro de él, etc.).

4. Seguido de la preposición de y un sustantivo de significado temporal, forma una locución preposicional que expresa el tiempo que falta para que algo suceda o tenga lugar: «Dentro de diez minutos estoy allí» (CBonald Noche [Esp. 1981]). El uso en estos casos de la preposición en está influido por el inglés y, a pesar de su extensión, debe ser evitado: «Si Raúl no aparece en cinco minutos, me largo» (Mendizábal Cumpleaños [Esp. 1992]).

Adentro

1. Adverbio de lugar que, con verbos de movimiento explícito o implícito, significa ‘hacia la parte interior’: «Enseguida la condujo adentro» (Montero Trenza [Cuba 1987]); «Lo he empujado ahí adentro» (Hernández Naturaleza [Esp. 1989]). También se emplea para indicar estado o situación, con el significado de ‘en la parte interior’, aunque ello es más frecuente en América que en España, donde para expresar situación lo normal es usar dentro: «Ya estás adentro y eres incapaz de salir» (Volpi Días [Méx. 1994]); «Lo llevo tan adentro» (Sampedro Sonrisa [Esp. 1985]). Puede combinarse con las preposiciones de, desde, hacia, hasta, para o por, nunca con la preposición a, ya incluida en la forma de este adverbio: Nos fuimos a adentro (correcto: Nos fuimos adentro). En España, precedido de preposición, es más normal el uso de dentro

2. En el español de América, en registros coloquiales o populares, no es infrecuente que adentro vaya seguido de un complemento con de: «Lo encontraron calcinado adentro de su automóvil» (Clarín [Arg.] 22.10.02). Pero, en general, es uso rechazado por los hablantes cultos y se recomienda evitarlo en el habla esmerada; en esos casos debe emplearse dentro.

3. Por su condición de adverbio, no se considera correcto su empleo con posesivos: adentro mío, adentro suyo, etc. (lo correcto es dentro de mí, dentro de él, etc.).

4. Como sustantivo, se usa en plural, generalmente precedido de posesivo, con el sentido de ‘parte interior’: «El árbol estaba totalmente seco y con los adentros huecos» (Elizondo Setenta [Méx. 1987]); «Se dijo para sus adentros que no compensaba el riesgo» (Mendoza Verdad [Esp. 1975]).

Fuente: Diccionario Panhispánico de Dudas de la Real Academia Española.

El Censo 2010 en EE. UU. revela un crecimiento sostenido de la población hispana

De acuerdo con la información demográfica recogida a partir del Censo 2010 en los Estados Unidos, la población latina totaliza actualmente el 16,3% de los habitantes del país. La población hispana aumentó 43% durante los últimos diez años, con un incremento de 35,3 millones a 50,5 millones. Además, los demógrafos informaron que el 56% de la expansión de la población total del país durante la última década puede ser atribuida a los latinos.

Aun cuando, en cifras sin procesar, el crecimiento de la población latina durante los últimos diez años superó los valores totales de décadas anteriores en lo que respecta al porcentaje del índice de crecimiento, la población hispana creció más lentamente que en años pasados. Por ejemplo, la población latina experimentó índices de crecimiento que superaban el 50% en las décadas de 1980 y 1990. No obstante, la primera década del siglo XXI fue testigo de un incremento del 43%.

Los hispanos, que se identifican a sí mismos con cualquier raza u origen étnico, conforman el grupo minoritario más numeroso del país. Conforme a la raza, el 53% de los latinos —es decir 26,7 millones de personas— se identifican a sí mismos como personas de raza blanca. El siguiente grupo más destacado, compuesto por el 36,7% (18,5 millones) de latinos, se identifica como perteneciente a “alguna otra raza”. Un 6% adicional avaló la opción de múltiples razas u orígenes étnicos.

En cuanto a la distribución geográfica, la mayoría de la población latina permanece en nueve estados con importantes comunidades hispanas establecidas: Arizona, California, Colorado, Florida, Illinois, Nuevo México, Nueva Jersey, Nueva York y Texas. Sin embargo, durante la última década la tendencia ha sido de dispersión, ya que el porcentaje de latinos que viven en otros estados está en aumento.

Los estados al sudeste del país, entre ellos Alabama, Arkansas, Kentucky, Misisipi, Carolina del Norte, Tennessee y Carolina del Sur, registraron algunos de los crecimientos más sorprendentes en la población latina. Maryland y Dakota del Sur también experimentaron una duplicación de su población hispana durante la última década.

En seis estados —Illinois, Luisiana, Massachusetts, Nueva Jersey, Nueva York y Rhode Island— el incremento en la cantidad de latinos constituyó la totalidad del crecimiento de la población en esos estados. Si la población latina no se hubiese multiplicado, esos estados habrían experimentado un crecimiento negativo.

El conteo de latinos del censo fue ligeramente superior a lo que se había anticipado. Los resultados del Censo 2010 para los hispanos arrojaron una cifra de 955.000 más personas de lo que la Oficina del Censo de los Estado Unidos había calculado para este segmento de la población.

Fuente: The Pew Hispanic Center

El nuevo diccionario inverso de la lengua española

Qué es
Dirae es un diccionario inverso basado en el Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española. Es un diccionario inverso porque, en lugar de hallar la definición de una palabra, como en un diccionario ordinario, halla palabras buscando en su definición.

Escogiendo bien los términos de búsqueda, Dirae puede servir también como tesauro asociativo, buscador etimológico, buscador de sinónimos, buscador de categorías gramaticales y otras funciones lexicológicas.

Esta herramienta puede resultar de gran utilidad para escritores, poetas, periodistas y, en general, para gente con inquietudes lingüísticas.

Cómo se usa

  • Todos los términos introducidos importan. Es decir, se usan todos los términos para buscar.
  • Los términos pueden ser palabras sueltas o frases, las cuales deben ir encerradas entre comillas («»).
  • No se tienen en cuenta las mayúsculas.
  • Si se quiere excluir un término de los resultados, se le puede poner un signo menos (-) delante.
  • El diccionario no solo encuentra las palabras que coinciden exactamente con los términos de búsqueda, sino también las que comparten lexema con ellos (stemming). Para anular este comportamiento y buscar solo coincidencias exactas, puedes encerrar el término entre comillas.

Ejemplos

Visita el diccionario Dirae y cuéntanos tu opinión.

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Utilización de tildes en las palabras mayúsculas

A menudo nos preguntamos si debemos o no poner tilde a las palabras escritas en mayúsculas. Según la Real Academia Española, la regla es la siguiente:

El empleo de la mayúscula no exime de poner la tilde cuando así lo exijan las reglas de acentuación: ÁFRICA, África. Únicamente las siglas, que se escriben enteramente en mayúsculas, no llevan nunca tilde: CIA (del inglés Central Intelligence Agency), y no CÍA.

Visite también:
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El desconocimiento de idiomas perjudica a los españoles en internet

Bruselas, 11 may (EFE).- Los españoles son de los europeos que más piensan que pierden información importante cuando navegan en internet por no saber idiomas, según un eurobarómetro sobre el uso de las lenguas en la Red publicado hoy por la Comisión Europea (CE).

Hasta el 58 % de los españoles considera que se les escapa información destacada en internet por estar redactada en una lengua que desconocen o no dominan, un porcentaje sólo por debajo del de los griegos (60 %) y por encima de la media europea (44 %).

La encuesta muestra que, mientras que el 90 % de los internautas en la UE prefieren las páginas web en su propio idioma, más de la mitad (55 %) utiliza ocasionalmente una lengua diferente.

De media, uno de cada dos usuarios de internet utiliza una lengua distinta a la materna para leer en línea, aunque las cifras varías mucho de un estado a otro: entre el 90 y 93 % de los griegos, eslovenos, luxemburgueses, malteses y chipriotas emplearía otros idiomas, pero sólo lo haría el 9 % de los británicos, el 11 % de los irlandeses, el 23 % de los checos y el 25 % de los italianos.

El estudio confirma que el inglés es la lengua más utilizada a la hora de leer o ver contenidos en internet en otro idioma distinto al materno.

Cerca de la mitad de los internautas lo usa (48 %), al menos ocasionalmente, mientras que el español, alemán o el francés sólo son empleados por entre un 4 y un 6 % de los usuarios.

La mayoría de los europeos que navega por internet se enfrentan a la situación de tener que usar otra lengua cuando buscan información (81 %), pero también cuando se relacionan con amigos (62 %) o por razones profesionales (52 %).

Por otra parte, a la hora de hacer compras por internet los europeos se decantan claramente por utilizar su propio idioma, ya que sólo el 18 % emplea de forma habitual otra lengua y el 42 % afirma que nunca usaría otra que no fuera la materna para realizar esa actividad.

Para la Comisión, estos resultados reflejan la necesidad de invertir en herramientas de traducción en línea a fin de que los internautas europeos no se pierdan las ventajas de encontrar información o comprar en internet por su falta de capacidades lingüísticas.

Actualmente, la CE gestiona 30 proyectos diferentes de investigación sobre lenguas en el mundo digital a los que hasta ahora ha aportado 67 millones de euros, en tanto que los que sean presentados este año contarán con 50 millones más.

Por ejemplo, el programa iTranslate4 -al que la CE contribuye con 2 millones de euros- está desarrollando un portal de traducción gratuita a más de 50 idiomas y que permite comparar simultáneamente los resultados que ofrecen las herramientas de traducción más habituales en internet (Google, Bing, Systran, Trident o Liguatec).

El eurobarómetro se realizó el pasado enero y, para ello, se entrevistó a 13.500 internautas europeos, unos 500 por país.

EFE

Lunfardo: ¿Qué significa “guita”?

El español de argentina está repleto de palabras y frases pintorescas del lunfardo, un vocabulario coloquial surgido en las calles de Buenos Aires, por el gran proceso migratorio, en la segunda mitad del siglo XIX. Incorporado actualmente al lenguaje habitual de Argentina (especialmente en Buenos Aires y sus alrededores) y Uruguay, los lingüistas consideran al lunfardo una característica distinguida del dialecto rioplatense.  Agregue un sabor argentino a su vocabulario en español con la sección de Transpanish que destaca algunos de los términos más usados en el lunfardo.

Significado de “guita”

El término en lunfardo más utilizado para referirse al dinero es  “guita”.  Los argentinos utilizan más el término «plata» que «dinero» para referirse a la moneda corriente.

Sinónimos de «guita»: mosca,  filo, vento, tela. También se utiliza para referirse a los centavos o pesos (moneda de curso legal en Argentina).

Definición de la Real Academia Español

guita.

(Quizá del germ. *witta, y este del lat. vitta, venda sagrada).

1. f. Cuerda delgada de cáñamo.

2. f. Caudal, hacienda, bien.

3. f. coloq. Dinero contante.

En contexto:

Letra de tango «»Al mundo le falta un tornillo»
Música: José María Aguilar
Letra: Enrique Cadícamo
Todo el mundo está en la estufa,
Triste, amargao y sin garufa,
neurasténico y cortao…
Se acabaron los robustos,
si hasta yo, que daba gusto,
¡cuatro kilos he bajao!
Hoy no hay guita ni de asalto
y el puchero está tan alto
que hay que usar el trampolín.
Si habrá crisis, bronca y hambre,
que el que compra diez de fiambre
hoy se morfa hasta el piolín.

Hoy se vive de prepo
y se duerme apurao.
Y la chiva hasta a Cristo
se la han afeitao…
Hoy se lleva a empeñar
al amigo más fiel,
nadie invita a morfar…
todo el mundo en el riel.
Al mundo le falta un tornillo
que venga un mecánico…
¿Pa’ qué, che viejo?
Pa’ ver si lo puede arreglar.

¿Qué sucede?… ¡mama mía!
Se cayó la estantería
o San Pedro abrió el portón.
La creación anda a las piñas
y de pura arrebatiña
apoliya sin colchón.
El ladrón es hoy decente
a la fuerza se ha hecho gente,
va no encuentra a quién robar.
Y el honrao se ha vuelto chorro
porque en su fiebre de ahorro
él se “afana” por guardar.
Al mundo le falta un tornillo,
que venga un mecánico.
pa’ ver si lo puede arreglar.

Conoce más palabras del lunfardo:

Pibe Yeta Fiaca

La traducción de etiquetas de medicamentos en Estados Unidos

En el Senado del Estado de California se está deliberando actualmente sobre un proyecto de ley que exigiría a las farmacias tomar en cuenta “las necesidades de los pacientes con dominio limitado del inglés” al etiquetar los medicamentos recetados. Los errores en la medicación, una de las causas principales de los accidentes médicos, pueden reducirse cuando los pacientes entienden mejor cómo tomar los medicamentos.

Con aproximadamente el 18% de la población estadounidense mayor de cinco años hablante de un idioma que no es el inglés (de acuerdo con las cifras del censo de 2000 en los EE. UU.), los traductores profesionales tienen la obligación de ayudar a los proveedores de atención médica a garantizar traducciones exactas no sólo de las etiquetas de medicamentos recetados, sino también de los materiales instructivos y educativos.

Hay cinco cuestiones principales que continuamente plagan la exactitud de las traducciones médicas y ponen en peligro la capacidad del proveedor de atención médica para comunicarse eficazmente con el paciente.

(1) Niveles de alfabetización y educación: Los textos médicos presentados para traducir a menudo están escritos en una forma sofisticada que la audiencia objetivo puede malinterpretar fácilmente.

(2) Redacción imprecisa: Los errores tipográficos, la puntuación incorrecta o la elección inadecuada del vocabulario en el documento fuente pueden derivar en cambios no intencionales del significado del texto original.

(3) Uso inapropiado de colores: Diversos grupos culturales asignan diferentes significados al mismo color. Por ejemplo, mientras que el rojo señala peligro para muchos hablantes de inglés, en otros grupos culturales, como los chinos, se ve el rojo como símbolo de suerte o felicidad.

(4) Representación de números y fechas: El formato de fechas, pesos y demás información numérica pueden originar confusiones, ya que los distintos grupos lingüísticos escriben esta información en diferentes formas.

(5) Sensibilidades culturales y religiosas: El uso de ciertos términos anatómicos puede ser considerado ofensivo para algunos grupos culturales.

A fin de combatir estos problemas, es importante que los traductores desarrollen sistemas, entre ellos, guías de estilo o glosarios, desarrollados en colaboración con diversos clientes. Además de tener en cuenta las decisiones de estilo, los traductores también deben considerar el nivel educativo de la audiencia objetivo, la ubicación de la población objetivo, el tono formal o informal, los títulos idiosincrásicos, el uso de mayúsculas y la traducción para la Web. Los glosarios deben ser diseñados como documentos activos que crecen y cambian con el tiempo. Garantizan el uso uniforme de terminología entre los documentos y a la vez dan cuenta de las preferencias del cliente.

Las ventajas de un servicio online de traducción al español

Las empresas con un volumen alto y permanente de traducciones a menudo recurren a la contratación de traductores in-house (también llamados traductores de planta) para atender sus necesidades. Sin embargo, mantener a uno o más traductores de tiempo completo presenta distintos desafíos. Trabajar estrechamente con un servicio online de traducción puede ser un método más viable para obtener traducciones en forma oportuna y a un precio justo.

Una de las mayores ventajas de trabajar con un servicio o una agencia de traducción online se relaciona con los beneficios en los costos. La contratación de un empleado asalariado de tiempo completo puede ser costosa, particularmente para una empresa de pequeña a mediana envergadura, en la que los costos se controlan más minuciosamente. Además del sueldo del traductor, es importante tener en cuenta los gastos de beneficios del empleado, licencia por enfermedad, etc. La empresa también debe brindar acceso a las herramientas de traducción necesarias, como los softwares para memoria de traducción y los diccionarios, a lo que se le suma el costo de las licencias.

Algunas empresas tal vez tengan necesidades de traducción frecuentes pero no en un nivel que justifique los gastos y los recursos necesarios para un traductor in-house. En este caso, la contratación de un proveedor de servicios de traducción representa un enfoque excelente para atender las demandas lingüísticas de una empresa.

Una agencia de traducción cuenta con un grupo de traductores calificados y cuidadosamente seleccionados con experiencia profesional y antecedentes en diferentes áreas temáticas. Si un traductor in-house  es muy competente en traducciones técnicas, ¿qué sucede si se debe realizar una traducción legal compleja? El trabajo con una agencia online le brinda a su empresa el acceso a traductores con una amplia gama de especialidades y la flexibilidad que no le podrá brindar un empleado de planta. No es realista esperar que un traductor sea un “superhéroe” y que traduzca de todo.

Por último, utilizar traductores in-house no garantiza traducciones de calidad. Una ventaja importante de trabajar con una agencia respetada de traducción radica en las numerosas medidas de control de calidad implementadas para garantizar un producto final excelente. Los traductores in-house pueden producir trabajos de alta calidad, pero generalmente, se precisa de traductores o empleados adicionales en el proceso de revisión o corrección para garantizar el mejor resultado posible. Al depender de un equipo de traductores u otros empleados para realizar un trabajo, la empresa ya no ahorra dinero al tener un traductor in-house.

Nuevo curso de corrección de textos

La Página del Idioma Español ofrecerá próximamente un curso de corrección de texto que abarcará los aspectos morfosintácticos, estilísticos, ortográficos y ortotipográficos de la profesión.

El curso, que se llevará a cabo en la modalidad a distancia, será dictado por la Lic. Claudia Aguirre (Universidad Nacional de Buenos Aires) en una plataforma digital Moodle, diseñada para la docencia no presencial.

El curso estará dirigido a correctores, diplomados o no, así como a personas interesadas en los aspectos técnicos y normativos del trabajo con texto.

Los contenidos están distribuidos en tres módulos totalmente independientes entre sí, por lo tanto el alumno podrá elegir el orden en que quiera hacerlos y decidir si quiere realizar el curso completo o algún módulo en especial. Se ha organizado cada módulo de manera que pueda ser desarrollado en cuatro semanas, no obstante profesor y alumno podrán convenir otro ritmo de trabajo si fuera preciso.

Ver más datos en http://elcastellano.org/cursos.html

Los números en español: cómo escribirlos.

Existen dos sistemas básicos para representar los números mediante signos: la «numeración arábiga», llamada así porque fue introducida en Occidente por los árabes, y la «numeración romana», heredada de los romanos. Además, los números pueden representarse mediante palabras, denominadas «numerales». En la numeración arábiga, cualquier número puede representarse mediante la combinación de solo diez signos, llamados cifras o dígitos: 0, 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9; la numeración romana se basa en el empleo de siete letras del alfabeto latino, a las que corresponde un valor numérico fijo. Debido a su mayor simplicidad, la numeración arábiga sustituyó en la Edad Media al sistema romano, que ya no se emplea en la actualidad, salvo en unos pocos casos. En los textos escritos pueden emplearse tanto cifras como palabras.

1. Uso de cifras o de palabras. La elección de cifras o de palabras en la escritura de los números depende de varios factores: el tipo de texto de que se trate, la complejidad del número que se deba expresar y el contexto de uso. Así, en general, en textos científicos y técnicos es más normal, por su concisión y claridad, el empleo de cifras, y resulta obligado cuando se trata de operaciones matemáticas, cómputos estadísticos, inventarios, tablas, gráficos o cualquier otro contexto en que el manejo de números es constante y constituye parte fundamental de lo escrito. Por las mismas razones de concisión y claridad, en carteles, etiquetas, titulares periodísticos y textos publicitarios es también general el empleo de cifras. Por el contrario, en obras literarias y textos no técnicos en general, resulta preferible y más elegante, salvo que se trate de números muy complejos, el empleo de palabras en lugar de cifras. A este respecto pueden ofrecerse las siguientes recomendaciones generales:

1.1. Se escribirán preferentemente con letras:

a) Los números que pueden expresarse en una sola palabra, esto es, del cero al veintinueve, las decenas (treinta, cuarenta, etc.) y las centenas (cien, doscientos, etc.): Me he comprado cinco libros: tres ensayos y dos novelas; Este año tengo cincuenta alumnos en clase; A la boda acudieron trescientos invitados.

b) Los números redondos que pueden expresarse en dos palabras (trescientos mil, dos millones, etc.): Acudieron cien mil personas a la manifestación; Ganó tres millones en un concurso.

c) Los números que se expresan en dos palabras unidas por la conjunción y (hasta noventa y nueve): Mi padre cumplió ochenta y siete años la semana pasada; En la Biblioteca de Palacio hay treinta y cinco manuscritos.

No es recomendable mezclar en un mismo enunciado números escritos con cifras y números escritos con letra; así pues, si algún número perteneciente a las clases antes señaladas forma serie con otros más complejos, es mejor escribirlos todos con cifras: En la Biblioteca de Palacio hay 35 manuscritos y 135 226 volúmenes impresos, 134 de ellos incunables.

d) En textos no técnicos es preferible escribir con letras los números no excesivamente complejos referidos a unidades de medida. En ese caso, no debe usarse el símbolo de la unidad, sino su nombre: Recorrimos a pie los últimos veinte kilómetros (no los últimos veinte km). Cuando se utiliza el símbolo, es obligado escribir el número en cifras.

e) Todos los números aproximados o los usados con intención expresiva: Creo que nació en mil novecientos cincuenta y tantos; Habría unas ciento cincuenta mil personas en la manifestación; ¡Te lo he repetido un millón de veces y no me haces caso!

f) Los números que forman parte de locuciones o frases hechas: No hay duda: es el número uno; Éramos cuatro gatos en la fiesta; Te da lo mismo ocho que ochenta; A mí me pasa tres cuartos de lo mismo.

1.2. Se escribirán con cifras:

a) Los números que exigirían el empleo de cuatro o más palabras en su escritura con letras: En verano la población asciende a 32 423 habitantes (más claro y de comprensión más rápida que treinta y dos mil cuatrocientos veintitrés). En algunos documentos, como cheques bancarios, contratos, letras de cambio, etc., por razones de seguridad, la expresión en cifras va acompañada normalmente de la expresión en palabras: Páguese al portador de este cheque la cantidad de veinticinco mil trescientos treinta y ocho euros.

b) Los números formados por una parte entera y una decimal: El índice de natalidad es de 1,5 (o 1.5, en los países que usan el punto como separador decimal) niños por mujer. También en este caso, en cheques bancarios, contratos, letras de cambio, etc., la expresión numérica suele acompañarse de la expresión lingüística: Páguese al portador de este cheque la cantidad de mil doscientos treinta y cuatro euros con veinticinco céntimos. El sustantivo cuantificado por una expresión numérica decimal, incluso si esta designa cantidad inferior a la unidad, debe ir en plural: 0,5 millones de pesos (y no 0,5 millón de pesos).

c) Los porcentajes superiores a diez: En las últimas elecciones votó el 84% de la población. No debe dejarse espacio de separación entre el número y el signo %. Hasta el diez suele alternar el empleo de cifras o palabras en la indicación de los porcentajes: El 3% (o tres por ciento) de los encuestados dijo no estar de acuerdo con la medida. El símbolo % debe leerse siempre «por ciento», no «por cien», salvo en el caso del 100%, que puede expresarse en letras de tres modos: cien por cien, cien por ciento o ciento por ciento. No debe usarse el signo % cuando el porcentaje se expresa con palabras (el tres %). Tanto si se escribe con cifras como con palabras, la expresión de los porcentajes debe quedar dentro de la misma línea: 3 / %, tres / por ciento, tres por / ciento.

d) Los números referidos a unidades de medida, cuando van seguidos del símbolo correspondiente: Madrid dista 40 km de Guadalajara; Mañana se alcanzarán los 35 ºC. No se deben escribir en líneas diferentes la cifra y el símbolo: 40 / km, 5 / ºC.

e) Los números seguidos de la abreviatura del concepto que cuantifican: 5 cts. (‘cinco céntimos’), 45 págs. (‘cuarenta y cinco páginas’), 2 vols. (‘dos volúmenes’). No se deben escribir en líneas diferentes el número y la abreviatura: 5 / cts.

f) Los números pospuestos al sustantivo al que se refieren (expresado o no mediante abreviatura), usados para identificar un elemento concreto dentro de una serie: página 3 (o pág. 3), habitación 317 (o hab. 317), número 37 (o núm. 37), tabla 7, gráfico 15, etc.

2. Ortografía de los números escritos con cifras. Para escribir correctamente los números expresados en cifras, debe tenerse en cuenta lo siguiente:

a) Al escribir números de más de cuatro cifras, se agruparán estas de tres en tres, empezando por la derecha, y separando los grupos por espacios en blanco: 8 327 451 (y no por puntos o comas, como, dependiendo de las zonas, se hacía hasta ahora: 8.327.451; 8,327,451). Los números de cuatro cifras se escriben sin espacios de separación: 2458 (no 2 458). En ningún caso deben repartirse en líneas diferentes las cifras que componen un número: 8 327 / 451.

b) Nunca se escriben con puntos, comas ni blancos de separación los números referidos a años, páginas, versos, portales de vías urbanas, códigos postales, apartados de correos, números de artículos legales, decretos o leyes: año 2001, página 3142, código postal 28357.

c) Para separar la parte entera de la decimal debe usarse la coma, según establece la normativa internacional: El valor de π es 3,1416. No obstante, también se admite el uso anglosajón del punto, extendido en algunos países americanos: El valor de π es 3.1416.

d) Las cantidades que tienen como base un sustantivo de significación numeral como millón, millardo, billón, trillón y cuatrillón, siempre que, al menos, las tres últimas cifras de su escritura en números sean ceros, podrán abreviarse mezclando el uso de cifras y letras en su escritura: 327 millones, 3,6 billones, 2 cuatrillones. Son sustantivos, entre otras cosas, porque si se expresa el elemento que cuantifican, este debe ir precedido de la preposición de: 327 millones de habitantes, 2 millardos de dólares. Este método abreviado no es válido para las cantidades en miles, ya que mil no es un sustantivo (la forma sustantiva es millar), sino que forma parte de adjetivos numerales compuestos de dos palabras, en cuya escritura no deben mezclarse cifras y letras; así, no debe escribirse 154 mil personas o 12 mil millones, por la misma razón que no escribimos 30 y siete ni cincuenta y 4. Debe escribirse 154 000 personas, 12 000 millones (o doce mil millones).

e) En la expresión abreviada de los numerales ordinales, se utilizan cifras seguidas de letras voladas. Como corresponde a las abreviaturas, se escribirá punto entre la cifra y la letra volada: 1.º (primero), 2.ª (segunda), 3.er (tercer).

3. Uso de los números romanos

3.1. La numeración romana se basa en el empleo de siete letras del alfabeto latino, a las que corresponde un valor numérico fijo: I (= 1), V (= 5), X (= 10), L (= 50), C (= 100), D (= 500), M (= 1000). Para escribir correctamente un número utilizando este sistema, es necesario tener en cuenta lo siguiente:

a) Aunque en textos antiguos se usaban a veces letras minúsculas para representar los números romanos, hoy deben utilizarse solo letras con forma mayúscula. Cuando se refieran a sustantivos escritos en minúscula, se recomienda escribirlos en versalitas (letras de figura mayúscula, pero del mismo tamaño que las minúsculas): siglo v, páginas xix-xxiii; y en versales (letras mayúsculas de tamaño superior al de las minúsculas), cuando vayan solos o se refieran a sustantivos escritos con inicial mayúscula: Alfonso X, II Congreso Internacional. Cuando los números romanos se usan con valor ordinal, no deben acompañarse de letras voladas: tomo vi.º, II.ª Guerra Mundial.

b) No debe repetirse hoy más de tres veces consecutivas una misma letra; así, el número 333 se escribe en romanos CCCXXXIII; pero 444 no puede escribirse CCCCXXXXIIII; se escribe CDXLIV. No obstante, en la Antigüedad podían repetirse hasta cuatro veces consecutivas las letras I y X.

c) Nunca se repetirá dos veces una letra si existe otra que por sí sola representa ese valor; así, no puede escribirse VV para representar el número 10, porque ese valor lo representa la letra X.

d) Cuando una letra va seguida de otra de valor igual o inferior, se suman sus valores: VI (= 6), XV (= 15), XXVII (= 27).

e) Cuando una letra va seguida de otra de valor superior, se le resta a la segunda el valor de la primera: IV (= 4), IX (= 9), XL (= 40), XC (= 90), CD (= 400), CM (= 900).

f) El valor de los números romanos queda multiplicado por mil tantas veces como rayas horizontales se tracen encima: así, L (= 50 000), M—— (= 1 000 000 000).

3.2. En la actualidad, solo se usan los números romanos, casi siempre con valor ordinal, en los casos siguientes:

a) En monumentos o lápidas conmemorativas, para indicar los años: MCMXCIX (= 1999). Esta costumbre está cayendo en desuso y actualmente es más normal usar la numeración arábiga.

b) Para indicar los siglos: siglo xv, siglo xxi. Se escriben siempre pospuestos al nombre. No deben usarse, en este caso, números arábigos: siglo 21.

c) Para indicar las dinastías en ciertas culturas: los faraones de la xviii dinastía. Se escriben normalmente antepuestos al nombre. Pueden sustituirse por la abreviatura del numeral ordinal correspondiente: la 18.ª dinastía.

d) En las series de papas, emperadores y reyes de igual nombre: Juan XXIII, Napoleón III, Felipe IV. Se escriben siempre pospuestos al nombre.

e) En la numeración de volúmenes, tomos, partes, libros, capítulos o cualquier otra división de una obra, así como en la numeración de actos, cuadros o escenas en las piezas teatrales: tomo iii, libro ii, capítulo iv, escena viii. Se escriben pospuestos al nombre. En muchos de estos casos, pueden sustituirse por las abreviaturas, antepuestas o pospuestas, de los numerales ordinales correspondientes: tomo 3.º o 3.er tomo, capítulo 12.º o 12.º capítulo; e incluso por números cardinales, aunque en ese caso el número solo puede ir pospuesto al nombre: tomo 3, volumen 2, capítulo 7.

f) En la denominación de congresos, campeonatos, certámenes, festivales, etc.: II Congreso Internacional de la Lengua Española, XXIII Feria del Libro de Buenos Aires. Se escriben antepuestos al nombre. Si el número resulta excesivamente complejo, se prefiere, en su lugar, el uso de las abreviaturas de los numerales correspondientes: 78.o Campeonato Mundial de Ajedrez.

g) Para numerar las páginas de secciones preliminares de una obra (prólogo, introducción, etc.), con el fin de distinguirlas de las del cuerpo central: El autor cita a Cervantes en la página xvii del prólogo. Se escriben pospuestos al nombre.

h) Para representar el mes en la expresión abreviada de las fechas.

Fuente: Real Academia Española.